Un monje decidió meditar sobre el alma, y para esto abandonó todas sus poseciones materiales, pensando que así se conectaría mejor con lo espiritual y asi partió a unas lejanas montañas.
Al volver al templo su maestro le preguntó sobre sus descubrimientos. -He olvidado muchas de las cosas que pensé en las montañas- Dijo el monje un tanto molesto. -Hermosos pensamientos cruzaron por mi mente y el viaje de regreso me a hecho olvidarlos-.
-Renunciaste a todo lo material- Respondió el maestro; Ahora sabes lo importante que son las poseciones terrenales.
Al ver la mirada confundida del monje, el maestro le preguntó: -¿No te hubiese gustado conservar, al menos, una pluma y un pergamino?- Las cosas materiales aveces pueden ser instrumentos del alma y lo divino. Y oídas estas palabras el monje repitió su retiro espiritual, esta vez llevando plumas, tinta y pergaminos.
Ahora que lo lei denuevo lo entendi mejor...
ResponderEliminarpero creo que si tu no recuerdas lo que pensaste, o lo que aprendiste... es porque no debias aprenderlo aún, o eso creo @.@!
en fin... me gusto igual!